viernes, 19 de junio de 2009

La vida en España durante el siglo XIX

En esta época había ya una sociedad de clases en la que se distinguen dos grupos: por un lado la burguesía que vivía en mansiones y en el centro de las ciudades, y por otro lado el proletariado que vivía en “casas” que estaban en la periferia y vivían en la mismísima pobreza.
Las casas de los proletarios constaban en la mayoría de tres habitaciones: una era la cocina, otra el dormitorio y otro era el comedor, aunque muchas casas poseían un desván. Pero aunque había un dormitorio por casa, la familia de un propietario (obrero industrial) era muy numerosa y dormían la mayoría de ellos en el suelo, lo que favorecía el riesgo de tropezar y hacerse daño sobre todo los niños que no veían por donde iban y favorecía la aparición de animales no deseados como ratas, e insectos que favorecían el riesgo de que la familia cayese enferma por una infección. La mayoría de las casas se localizaban cerca de las industrias y junto a las cuadras de animales, por lo que las casas de los obreros no estaban bien situadas desde el punto de vista sanitario e higiénico, ya que favorecía la aparición de enfermedades como la tuberculosis.
Sus jornadas laborales eran muy duras, ya que trabajaban mas de 12 horas diarias y apenas tenían tiempo de descansar; además no había bajas por enfermedad y el empresario le podía despedir cuando el quisiera, e incluso se utilizaba la mano de obra infantil y femenina para conseguir el dinero necesario para sobrevivir y porque los niños y las mujeres eran mano de obra barata pero esto conllevaba que el niño no pudiese ir a la escuela y la analfabetización era muy alta.
Mientras, los burgueses poseían casas lujosas, ya que ellos poseían el capital y los medios de producción y además ellos eran los únicos que podían votar, al haber un liberalismo político que defendían los intereses de los burgueses (sufragio censatario, monarquía constitucional como forma de gobierno).
Respecto a la mano de obra infantil, era muy frecuente, porque era más barata que la mano de obra adulta y eran los más propensos a contraer enfermedades, ya que trabajaban casi tanto y más que un adulto y por si esto fuese poco recibían palizas y humillaciones por parte de los empresarios si no conseguían realizar una determinada cantidad de producción en un tiempo determinado o si realizaba algo malo.
Por suerte, con la aparición de los sindicatos, la mano de obra infantil fue prohibiéndose poco a poco, ya que era uno de los objetivos principales d los sindicatos y sus otos objetivos eran aumentar los salarios y reducir la jornada laboral.
Los movimientos literarios que destacan en esta época son el romanticismo, el realismo y como continuación del realismo el naturalismo.
En el romanticismo destacan poetas como Bécquer y José de Esproncera, dramaturgo, como José Zorrilla y escritores de novelas como Larra. En el realismo destacan escritores como Benit Perez Galdos y Juan Valera y en el naturalismo, aunque fue movimiento con mucha polémica en España debido a que este movimiento reflejaba con mucha agudeza la realidad desde el punto de visto de algunos escritores realistas y además negaban la libertad del ser humano destacan además de Benito Pérez, destaca “Clarín”. En el realismo y en el naturalismo solo destacan escritores de novelas porque ambos movimientos obligaban a los escritores a que sus obras fuesen objetivas y muy detallista, por lo que al ser la novela la que permite al autor ser objeto y detallista y muy descriptiva a penas se escribió poesías pero si se escribió teatro.
Y lo económico, aunque a principio de este siglo España estaba hundida, poco a poco fue mejorando su economía debido a las dos revoluciones industriales que hubo en Europa durante esta época.

Sergio Díaz Suárez

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